Ollas exprés

A todos se nos hace la boca agua pensando en esas comidas cocinadas a fuego lento: platos de cuchara, guisos de la abuela, estofados que se pasan horas al fuego realizando chup-chup… Y sí, todo eso es maravilloso, pero en el momento de la realidad no existe quien logre quedarse toda la mañana vigilando unas lentejas o mejorando un cocido de los de antes. Ni falta que hace.

¿Para qué, si puedes encontrar el mismo efecto con una olla express? Llámalo cazuela ligera, cazuela a presión, cazuela de vapor, cazuela express… en el final hablamos de esa cazuela que minimiza el tiempo de cocinado como si hiciera magia, y te facilita gozar de todos esos platos que de otra forma solo comerías en sitios de comidas, o cuando vas de vacaciones al pueblo. Además, utilizar una cazuela express es sencillísimo. Desde los tiempos de nuestras abuelas la tecnología ha evolucionado y tanto la seguridad como la eficacia son mucho superiores. Por eso es un óptimo instante para redescubrir los menús de toda la vida y meter una olla express de más reciente generación en nuestra cocina.

Guía para adquirir la mejor olla a presión del 2021

Es un tradicional de las cocinas que, aunque ha mejorado en sus ediciones últimos, fundamentalmente sigue el mismo inicio que el de la cazuela que indudablemente poseía tu abuela: cocinar con presión para acortar los tiempos preservando el gusto de los comestibles. Merece bastante la pena redescubrir esta clase de ollas, si es que no lo hiciste ya. Es una forma simple de elaborar platos sabrosos y de calidad, dedicándoles el mínimo tiempo viable. Quienes tienen una cazuela ligera no conciben la vida sin ella, porque ¿de verdad vas a pasarte una hora pendiente de la cocina si puedes finalizar en quince minutos? Es verdad que varias personas le tienen cierto respeto a las ollas que trabajan con presión, porque les parecen un riesgo. Todos oímos historias sobre accidentes domésticos con mal final. Pero la realidad es que los estándares de seguridad son altísimos y no hay ningún peligro mientras que se sigan las normas de uso, lo que es un consejo válido aplicable para este electrónico y para algún cosa que te compres. Después recordaremos lo que hay que entender para cocinar con total calma. Pero antes, vamos a intentar responder a una pregunta:

¿qué distingue hay entre la olla ligera que te deseas comprar y aquella que había en la vivienda de tu abuela?

Ollas express, ollas a presión y ollas veloces, ¿son lo mismo? El inicio en el que basan su desempeño es idéntico: son ollas que al calentarse acumulan vapor y desarrollan una presión que provoca que los comestibles se cocinen más acelerado y concentren más su gusto. Las primeras que salieron al mercado fueron las conocidas como ollas express. Poseían un asa a cada lado y cuando se encajaba la tapa, había que girar el pomo hasta que quedase totalmente clausurada. En seguida se pusieron popular y muchas familias se hicieron con una. Trabajan a alta temperatura y llevan una válvula que, cuando la presión es bastante, comienza a girar para dejar en libertad vapor, con el silbido de una chiquita locomotora doméstica. Esta clase de ollas a presión (o exprés) se siguen fabricando hoy, con diseños semejantes pero mejorados. El paso siguiente en la evolución fueron las ollas veloces, capaces de cocinar a una presión más grande. Tienen un asa y un mango extenso en el otro radical sobre el que ha de cuadrar la otra sección del mango, que está en la tapa. En relación se superponen y se escucha el “click”, la cazuela está preparada para ir al fuego. Las ollas veloces no tienen válvula giratoria, sino un émbolo que salta cuando la presión del interior es bastante para cocinar los comestibles. Acostumbra tener marcas indicativas de dos escenarios de presión, el menor para comestibles más delicados, como el pescado, y el siguiente para otros más resistentes, como la carne o ciertas legumbres. Al ser más veloces que las express los comestibles conservan mejor los nutrientes y requieren menos agua para cocinarse. Vas a ver que en el mercado hay además ollas superrápidas. Algunos desarrolladores indican por eso su modelo es con la capacidad de lograr más presión, y por consiguiente, de cocinar más rápidamente. Lamentablemente, no son nomenclaturas muy fiables porque tienen la posibilidad de cambiar de un desarrollador a otro; las viviendas tratan de ofrecer un nombre diferenciador a las ollas en funcionalidad de la presión a la que tienen la posibilidad de trabajar. Por lo demás, todas tienen un cuerpo que tiende a ser de acero inoxidable, con asas de plástico aislante y un sistema de seguridad para regular la presión. Lo que es importante para ti es la calidad de la marca y la relación de tiempos de cocción, que va de manera directa relacionado con la presión que soporta la cazuela. Es lo que te va a proporcionar la referencia del electrónico que te estás comprando.

Olla rápida: ¿para qué sirve?

La realidad es que puedes usarla básicamente para todo por eso  es más acelerado comenzar por lo cual no puedes llevar a cabo con ella: utilizarla para comestibles que requieran tiempos de cocción tan breves que verdaderamente no merezca la pena utilizar la cazuela ligera. Entre otras cosas, la pasta. Tarda tan poco que es simple que se pase y no conseguir la textura “al dente”. Desde ahí, la lista de comestibles y composiciones es colosal y abierta a tu propia experimentación. Además, hoy en día todas las ollas veloces vienen preparadas para cualquier clase de cocina (aunque no sobra que lo compruebes en las normas del fabricante), por eso tendrás la posibilidad de utilizarla en gas, vitrocerámica e inducción.

Versatilidad total. Observemos otras ventajas:

Ganas tiempo.

Es su propiedad primordial y por lo cual te la vas a adquirir. A pesar de que los porcentajes son cambiantes ¿a que suena bien poder achicar los tiempos de cocción en un 75%? Ahorras energía. Por el fundamento previo. Si en lugar de tener la cazuela al fuego (y quien dice fuego, dice vitro o inducción) a lo largo de una hora puedes tenerla quince minutos, es evidente que reduces bastante el gasto energético. Si la usas día tras días lo acabarás notando en las facturas. No sacrificas gusto ni caracteristicas. Porque al cocinar más acelerado y con menos agua, sacrificas menos nutrientes en el desarrollo, por lo cual te aseguras de que mantienes la calidad de nutrición de tu familia. Lo mismo un cocido que un postre. Porque aunque lo primero que se pensamos son los platos de cuchara, con sus buenos garbanzos, la realidad es que en la cazuela ligera se puede cocinar de todo: carnes, pescados, verduras… Vas a tener que hacerte con un óptimo recetario y comenzar a evaluar. Quizá el más grande hallazgo sean los postres. Todos los tipos de flan quedan bien en cazuela ligera, además las tartas de queso, tocinillos de cielo y arroz con leche.

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